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Hemorroides



La enfermedad hemorroidaria se manifiesta con síntomas de tipo vascular, como edemas, congestión y sangramiento, que suelen verificarse al pasar el bolo fecal durante la defecación. Al cabo de algún tiempo la enfermedad empeora y las almohadillas hemorroidarias salen del ano cuando se defeca; al principio vuelven a entrar espontáneamente al concluirse la defecación, pero en una fase más avanzada es preciso introducirlas manualmente en el ano.

Por último, en la fase más grave de la enfermedad, las almohadillas hemorroidarias permanecen siempre fuera del ano; en este caso se habla de prolapso de las hemorroides. En esta condición las hemorroides están expuestas a complicaciones frecuentes, como la formación de coágulos en su interior (trombosis hemorroidaria).

Además, los síntomas debidos a la presencia de enfermedad hemorroidaria pueden variar al coincidir con condiciones particulares del paciente, como por ejemplo embarazo, esfuerzos repetidos, estipsis, diarrea, variación de la dieta o de condiciones de trabajo, viajes, cambios de estación. En la manifestación de tales síntomas pueden darse períodos de mejoría o de empeoramiento.

Sangramiento

Se calcula que, aproximadamente, el 10% de la población adulta (entre 25 y 65 años) ha tenido alguna vez un sangramiento rectal sintomático y de pequeña cuantía.
Las causas más frecuentes de sangramiento rectal son las siguientes (Fuente: Nicholls 1985):

 

Lesión perianal
 7 %
Rágade anal
 18 %
Hemorroides 54 %
Lesión neoplásica
 6.5 %
Enfermedad inflamatoria 5 %
Alteraciones del tránsito intestinal 3.5 %
Otras causas
 3 %
Causas no identificadas
 3 %

 

 

 

 

 

 

 

 

Dolor

Por lo general, las hemorroides internas no duelen. En la mayoría de los casos, un intenso dolor anal debe asociarse a una rágade aguda; con menor frecuencia, lo provoca un absceso ano-rectal, una varice perianal trombosada o bien hemorroides internas prolapsadas y trombosadas. En estos casos, la manifestación del dolor o la acentuación del mismo están asociadas a la defecación.


Prolapso

El aumento de volumen de una o de todas las almohadillas hemorroidarias y el cedimiento contemporáneo del tejido conectivo de sostén, provoca el deslizamiento de las hemorroides en el canal anal y su salida durante la defecación, dando lugar al prolapso hemorroidario. Dicho prolapso puede reducirse espontáneamente (II grado) o necesitar una reducción manual (III grado), o bien resultar incluso irreducible (IV grado).

A veces, la congestión y el prolapso pueden verificarse también a raíz de prolongados períodos en posición erecta. Esta situación suele estar acompañada por una sensación de molestia o de pesadez y congestión a nivel anal y perianal.

A menudo, se verifican también pérdidas muco-serosas y prurito anal secundario a la dermatitis consiguiente.
La elección del tratamiento terapéutico depende fundamentalmente de la entidad del prolapso; de hecho, la clasificación vigente no es más que la clasificación del prolapso hemorroidario. Por consiguiente, la evaluación del mismo ha de ser sumamente precisa, efectuándola tanto con el paciente en reposo como durante el esfuerzo defecatorio.

 




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